Un año de libertad, un año sin tabaco

Esta semana no voy a hablar de apps, ni de dispositivos, ni de “wearables”. Esta semana voy a contar una historia personal que me ha tenido esclavo durante más de veinte años de mi vida, porque hoy hace un año. Un año desde que conseguí liberarme de esa droga legal que cada año sigue matando a miles de personas en todo el mundo y que los gobiernos consienten.

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En la época en la que yo empecé a fumar, a finales de los ochenta, los carteles gigantes de Fortuna, Marlboro, Lucky, poblaban las calles y carreteras de todo el país. La publicidad en televisión y radio de cajetillas de tabaco era un bombardeo continuo. Los coches de Fórmula Uno y las motos de competición estaban patrocinados con marcas de tabaco. Además, se podía fumar prácticamente en cualquier lugar, todo eran facilidades, algo inconcebible hoy en día. Así que, como un joven más de aquella época, me enganché al hierbajo.

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Empezar a fumar fue, sin duda, una de las peores decisiones de mi vida. Sobre todo, porque me ha tenido esclavo durante más de veinte años, me ha costado mucho dinero y también salud.

Hace diez años intenté dejarlo por primera vez pero, después de tres meses, volví a caer por una mala excusa en las garras del tabaco.

Por fin, el año pasado y después de duros meses de concienciación, dejé de una vez por todas esta absurda droga. ¿Cómo lo consegui? Hay miles de métodos para dejar de fumar: parches, pastillas, chicles, hipnosis, etc. Pero en mi caso fue el famoso libro de Allen Carr “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”.

Tardé tres meses en leerlo porque, como fumador empedernido, quería “alargar la agonía” lo máximo posible. Creo que para dejarlo es más importante la parte psicológica que la física, ya que la dependencia física sólo dura unos días. También tengo que reconocer que, liberarme de la dependencia psicológica del tabaco me costó más de seis meses, pero una vez que la dejas atrás tienes todo el trabajo hecho.

Hoy, y mirando la vista atrás, puedo decir que estoy muy orgulloso de la decisión que tomé. Me encuentro mucho mejor físicamente, ya no toso por las mañanas, no estoy aletargado, ni tampoco me ahogo al realizar ejercicio físico. No tengo ansiedad y disfruto más de todas las cosas. Además de los beneficios en mi salud, en el año que llevo sin fumar, me he ahorrado más de 1.500 €.

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En definitiva, dejar de fumar sólo me ha reportado beneficios en mi salud y también en mi cartera. Espero que estas líneas animen a quien las lea a tomar la decisión de dejar esta asquerosa droga que es el tabaco y que no aporta NADA bueno.